Transportados por el viento, las partículas de polvo de lugares como el desierto del Sahara pueden flotar al otro lado del mundo antes de asentarse en el suelo. A medida que los plásticos desechados por los humanos se descomponen en pedazos pequeños en el medio ambiente, ellos también se desplazan a través de la atmósfera. Ahora los científicos están un paso más cerca de comprender cómo viajan estos microplásticos trotamundos, tanto localmente como en vuelos de larga distancia.
Los nuevos hallazgos se suman a la preocupación de los científicos sobre los posibles impactos de la contaminación microplástica en el medio ambiente y la salud humana. «Se supone que no debemos respirar este material», dice Steve Allen, investigador de microplásticos de la Universidad de Strathclyde en Escocia, que no participó en el nuevo estudio. Los plásticos en el medio ambiente «transportan todo tipo de pesticidas, metales pesados y todos los demás productos químicos que hemos fabricado con el tiempo», agrega. «Los llevarán directamente a nuestros pulmones».
Desde su descubrimiento en los océanos en la década de 1970, los microplásticos, que pueden ser tan grandes como un grano de arroz o más pequeños que una partícula de polvo, se han encontrado en casi todas partes donde los investigadores han mirado: en ciudades, en la nieve ártica, en la cima de montañas remotas. Su presencia en áreas distantes de la vivienda humana ha señalado que son transportados por los vientos.

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