divendres, 19 de juny del 2020

El FMI pone en duda la «revolución verde», ya que los inversores siguen sin creer en el cambio climático...


Accionistas, inversores y compañías deben revelar sus estrategias, declarar su dogma de fe en el combate contra la catástrofe climática y exponer las carteras de capital que se dirijan hacia la neutralidad energética, las emisiones cero y los proyectos verdes, según alerta el organismo internacional.

El FMI lo avisa sin tapujos: los inversores no están preparados para el cambio climático. A pesar de que, antes de la llegada de la Gran Pandemia, calase en el mercado la idea de que el negocio sostenible sería capaz de aportar 26 billones de dólares a la economía global y que los bancos privados diseñaban instrumental inversor para garantizar la conversión del cambio climático en beneficios al inversor.




La llamada huella de descarbonización de las firmas también parece estar ligada a decisiones inversoras de fondos como el soberano noruego, que maneja más de 1 billón de dólares de activos, y que invierte sus capitales (enfatizan desde Norges Bank Investment Management) en compañías que se declaren respetuosas con el medio ambiente, vanguardistas en innovación tecnológica y con políticas ambiciosas de Responsabilidad Social Corporativa como las que fomentan la igualdad de género o la excelencia académica. Motivo por el que, en sus carteras de capital se explicita exactamente la reducción de su exposición en empresas con alta «huella de carbono».

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