Denunciamos firmemente el asesinato de George Floyd por el Departamento de Policía de Minneapolis y exigimos justicia plena e intransigente para su familia. Nos unimos al llamado y exigimos justicia para miles de familias en todo Estados Unidos que han perdido a alguien por la violencia policial.
Expresamos nuestro rotundo apoyo al pueblo de los Estados Unidos que, a lo largo de su historia, ha resistido el racismo. Nos solidarizamos con los cientos de miles de personas que hoy en día protestan. Repudiamos las narrativas que divulgan los grandes medios corporativos que etiquetan a los manifestantes como «terroristas» y «saqueadores» para criminalizar al movimiento. Esto es parte de una táctica para deslegitimar las protestas y dividir al pueblo.
Estas amplias protestas han llevado a una rebelión antirracista que ha expuesto aún más al mundo el profundo carácter racista del estado norteamericano. Es una injusticia sistémica e histórica que impregna a toda la sociedad y ha contado con la cooperación activa de los principales partidos, corporaciones y los medios de comunicación.
El racismo siempre ha estado en el corazón del sistema socioeconómico y político de los Estados Unidos. Rechazamos el uso histórico y continuo del racismo y el sistema de supremacía blanca como un medio para defender una sociedad de clases que explota y oprime a las comunidades más vulnerables.
Reconocemos que, para erradicar el monstruo del racismo, la matanza sistémica de la comunidad negra y todas las crisis requerirán del fin del capitalismo y una transformación completa de la sociedad. El pueblo de los Estados Unidos se ha embarcado en este camino movilizándose a una escala sin precedentes en todo el país.

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