“Hoy hace 525 años de la toma de Granada por los Reyes Católicos. Es un día de gloria para las españolas. Con el Islam no tendríamos libertad” así escribió en Twitter Esperanza Aguirre, dirigente del Partido Popular, ex presidenta de la Comunidad de Madrid e insaciable muestra de lo más rancio y decadente de un cristianismo fanático y de una derecha enajenada en las antípodas del mensaje y de la vida del Rabí Jesús de Nazareth. Adornó este mensaje con una bandera de España y un cuadro del pintor Francisco Pradilla, “La rendición de Granada. Y lo hace en defensa y usurpación de “las españolas”, para las que semejante infausta conmemoración hoy debería de ser un día de gloria. Sería por la rápida violación de las Capitulaciones de Santa Fe (1492) en donde esos reyes católicos garantizaban reconocer lengua, costumbres, creencias, propiedades, conocimientos y una amplia y destrozada relación de derechos y de libertades. Que fueron arrasadas por el fanatismo de la Inquisición y la codicia de los nobles y soberbios católicos castellanos.
Más que planteamientos racistas, muchas veces se trata de ignorancia supina y torticera que puede llevar al fratricidio más sangriento. Como la mayor parte de las fobias desarrolladas o inculcadas desde otras posiciones sectarias, fanáticas y enfermizas.
De ahí la importancia de acercarnos a ese mundo al que pertenecemos sin ser consecuentes. Como españoles, no podemos desconocer que el Islam forma parte de nuestras raíces, de nuestras tradiciones y de nuestro imaginario. Es imposible entender el ser de España sin esos ochocientos años de convivencia en Al Andalus. Fueron siglos de enorme desarrollo cultural y económico, científico, médico y literario.

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